No es mi intención hacer de este un blog de fútbol, pero no puedo dejar de pensar en la peculiar ontología del hincha de Gimnasia y Esgrima de la Plata. Pensamiento resucitado por el 3 a 0 sufrido en Rafaela, pero de antigua data en mi memoria futbolera sobre todo en la historia comparada de este club con la de su clásico rival. Historias desequilibradas en cuanto a frutos deportivos, sin tener en cuenta cantidad de hinchas (según encuestas son algo más numerosos los de Gimnasia), ni decibeles de aliento. Digamoslo claramente, es incomparable cualquier discusión sobre lo que obtuvo uno y otro. Cruel sueno si digo que en el caso del "Lobo" es más bien lo que no obtuvo, pues los subcampeonatos por torneos de AFA (5) no sirven para ningún palmares digno de exhibición. La contra, en cambio, consiguió varios campeonatos argentinos, 3 copas Libertadores y una del mundo, ésta nada menos que ante el Manchester en el Old Trafford. El único merito, que al final no lo es, que puede esgrimir Gimnasia es el de ser el equipo más antiguo jugando en Primera, aunque eso no hace más que dramatizar su estéril cosecha.
Releo esto y veo que puede parecer una cargada más de un hincha Pincha, con su equipo jugando la final de la Libertadores una vez más mientras Gimnasia ya ha puesto un pie en la categoría de abajo. Pero para demostrar que no es así confieso desde mi anonimato de blogger novel, ser hincha de Rosario Central. No estamos en una situación mucho mejor que la de Gimnasia (incluso el torneo que viene arrancamos últimos en la nefasta tabla) pero en la batalla local con los leprosos las armas son parejas y el handicap parecido. Las cargadas son de ida y vuelta con cierta simetría que hace enamorarnos los unos de los otros, me refiero a esa fascinación samurai de ser a través del otro.
Lo que intento expresar para todos los hinchas del viejo GELP, desde mi Rosario, es admiración a la fidelidad más férrea que haya visto en el fútbol argentino. Ni Racing se les compara. Ellos desde la gloria más envidiable se sumergieron en décadas de sequía hasta hace unos años, pero por lo menos tuvieron recuerdos de títulos importantes para sobrellevar el invierno. Ustedes amigos, que no han ganado nada, sobreviven una institución que pudo haber sido un Ferro más diluyendose en las categorías menores. Han sabido sufrir como pocos. El León no se cansa de herir al Lobo. Y si lo único que les queda es el saber sufrir, a pesar del siglo y cuarto transcurrido, traten de no institucionalizarlo y convivir con un masoquismo que no es más que una forma de locura.
Si toca la B, y es como si me lo dijese a mi mismo, a volver pronto para pensar en grande, intentando coagular la rara mezcla de exitismo e incondicionalidad futbolera que espero pronto para mi Central querido.
Releo esto y veo que puede parecer una cargada más de un hincha Pincha, con su equipo jugando la final de la Libertadores una vez más mientras Gimnasia ya ha puesto un pie en la categoría de abajo. Pero para demostrar que no es así confieso desde mi anonimato de blogger novel, ser hincha de Rosario Central. No estamos en una situación mucho mejor que la de Gimnasia (incluso el torneo que viene arrancamos últimos en la nefasta tabla) pero en la batalla local con los leprosos las armas son parejas y el handicap parecido. Las cargadas son de ida y vuelta con cierta simetría que hace enamorarnos los unos de los otros, me refiero a esa fascinación samurai de ser a través del otro.
Lo que intento expresar para todos los hinchas del viejo GELP, desde mi Rosario, es admiración a la fidelidad más férrea que haya visto en el fútbol argentino. Ni Racing se les compara. Ellos desde la gloria más envidiable se sumergieron en décadas de sequía hasta hace unos años, pero por lo menos tuvieron recuerdos de títulos importantes para sobrellevar el invierno. Ustedes amigos, que no han ganado nada, sobreviven una institución que pudo haber sido un Ferro más diluyendose en las categorías menores. Han sabido sufrir como pocos. El León no se cansa de herir al Lobo. Y si lo único que les queda es el saber sufrir, a pesar del siglo y cuarto transcurrido, traten de no institucionalizarlo y convivir con un masoquismo que no es más que una forma de locura.
Si toca la B, y es como si me lo dijese a mi mismo, a volver pronto para pensar en grande, intentando coagular la rara mezcla de exitismo e incondicionalidad futbolera que espero pronto para mi Central querido.

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