Hace una bocha que no hago un post. Temo haber caído en el gran mal de los blogeros nuevos, la desidia. Pero hay algo que debo sacarme de encima, aunque suene a usar esta tribuna como letrina, que me carcome el buen gusto porque no puedo dejar de echarle un vistazo cada vez que agarro un diario. Me refiero a los peores chistes gráficos que existen en mi mundo conocido: los de Nik (La Nación y La Capital de Rosario) y los de Beas (también en La Capital de Rosario). Las producciones de estos dos profesionales (les pagan) son malas y ofensivas. En el caso de Beas sus chistes no funcionan, se nota la pobreza de la fuente inspiradora, es obvio y rebuscado en su obviedad. Su gaucho Zoilo, versión atemperada de Inodoro, no cesa de repetirse. Sus viñetas, tres por cada chiste, tienen casi siempre la misma secuencia de planos: plano general - plano general extremo - plano general. Particularmente en Zoilo Quiroga se nota cierto desgano para la tira diaria, tanto en los dibujos como en la idea. Lo triste y a la vez molesto es que se trata de un buen dibujante este Beas, siempre y cuando no se haga el gracioso.
De Nik también debo decir lo mismo, hay un poco más de desarrollo en los conceptos pero nunca puede escapar de la imitación ya sospechosa de Mafalda con su Gaturro. Con decir que Quino (más bueno que Miguelito) y casi toda la comunidad de humoristas gráficos, no lo pueden ni ver.
De Nik también debo decir lo mismo, hay un poco más de desarrollo en los conceptos pero nunca puede escapar de la imitación ya sospechosa de Mafalda con su Gaturro. Con decir que Quino (más bueno que Miguelito) y casi toda la comunidad de humoristas gráficos, no lo pueden ni ver.

